La propuesta parte de una premisa clara: para construir comunidades más seguras y libres de violencia también es necesario trabajar con quienes la ejercen. En este sentido, el programa impulsa procesos que permitan a los participantes reconocer sus acciones, asumir la responsabilidad por los hechos cometidos e identificar patrones culturales vinculados a modelos tradicionales de masculinidad.
A través de encuentros grupales y distintas herramientas de abordaje, los varones trabajan sobre prácticas naturalizadas de control, poder y violencia, incorporando recursos para la gestión de conflictos, la comunicación y la construcción de vínculos más respetuosos e igualitarios.
El objetivo no es justificar las conductas violentas, sino generar condiciones para que puedan ser identificadas, cuestionadas y transformadas. La responsabilización constituye uno de los ejes centrales del programa, entendiendo que reconocer el daño causado es un paso fundamental para evitar nuevas situaciones de violencia.
Desde una mirada preventiva, el trabajo con varones representa una herramienta clave para promover cambios sostenibles y fortalecer la convivencia social. La construcción de una sociedad libre de violencias requiere del compromiso de toda la comunidad y de políticas públicas que permitan abordar la problemática desde diferentes dimensiones.
En Río Negro, el Programa de Masculinidad y Violencia continúa consolidando espacios de trabajo que apuestan a la reflexión, la responsabilidad y la transformación de conductas, contribuyendo a la construcción de relaciones basadas en el respeto y la no violencia.