Todo comenzó cuando la Policía recibió un alerta sobre un episodio en el que una persona había resultado herida con un arma blanca. A partir de la descripción aportada por los primeros efectivos que trabajaban en el lugar, personal de la Comisaría 4° localizó a un hombre cuyas características coincidían con las informadas.
Al momento de intentar identificarlo, el delincuente intentó impedir el procedimiento y brindó datos personales falsos. Sin embargo, los efectivos lograron reducirlo de manera segura y realizaron un cacheo preventivo. Fue entonces cuando descubrieron que ocultaba una pistola 9 milímetros cargada y una calibre 380, también lista para disparar, dentro de una riñonera.
Además, durante el procedimiento se secuestró una importante cantidad de municiones: una de las armas tenía un cargador con 14 cartuchos de 9 milímetros, mientras que la otra contaba con ocho proyectiles calibre 380. También fue hallado un cargador adicional con otros nueve cartuchos, lo que elevó a 31 el total de municiones.
Mientras el operativo avanzaba, intervino el Gabinete de Criminalística para realizar las pericias correspondientes y asegurar la correcta preservación de las pruebas.
Finalmente, la Fiscalía de turno dispuso la detención del joven por el delito de tenencia y portación ilegal de arma de fuego en flagrancia.
